
Del 2 de Mayo al 5 de Mayo estuve en San Carlos, Edo. Cojedes por cosas de la compañía. No me llevé la cámara y lamenté no haberlo hecho. Había cosas dignas de fotografía. Unas buenas y otras malas, como todo. Pude notar lo pobre del estado y lo extenso de este país. Y claro, las vacas. Comí carne en vara y otras cosillas. Hasta un pescado de río llamado Coporo o Bocachico que está curtido de espinas, no importa cómo lo preparen. Muerte al Coporo! O que ni lo pesquen.
Como mi empresa se encarga de la telefonía pública del estado era muy interesante ver los rostros de la gente de los poblados al llegar nosotros. Imaginen esto: un pueblecito donde las calles ni asfalto tienen, llega una camioneta todo terreno que se detiene en la bodega del pueblo, se bajan unos tipos vestidos como para una fiesta (según los parámetros del pueblo) y mientras uno abre el teléfono y lo "jorunga" otro saca fotos digitales de 6 megapixels al aparato y el tercero busca con un posicionador la ubicación GPS del mismo. Habría sido interesante leer la mente de esas personas en ese instante.
Ahí fue donde vi una antena de casa hecha con las dos tapas de un ventilador descompuesto y separadas por un metro más o menos de distancia. Sospecho que esa antena capta mejor que la del teléfono de la bodega.
Bueno, les debo las fotos. Obviamente, la cámara digital con la que fotografiaron los teléfonos no era mía...que si no! Pero conseguí en Internet esta imagen que resume mucho del viaje.
Y sí! No me monté en los karting del Autódromo Pancho Pepe Croquer, y eso que lo tenía enfrente. I'll be back!